La travesía de Ariel: Creando Sueños Mediante la Resiliencia y la Acción
- 22 abr
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Actualizado: 23 abr

Para Ariel, el camino hacia la educación y el emprendimiento comenzó con una meta sencilla: obtener su licencia de conducir. Originario de México y con cuatro años de vida en Estados Unidos, conoció Centro Hispano gracias a amigos que lo animaron a contactarlos. Su primer contacto fue con Karina por teléfono. Sin siquiera visitar la oficina, Ariel siguió las instrucciones paso a paso y logró obtener su licencia. Esa primera experiencia le demostró que el apoyo y las oportunidades se pueden encontrar, incluso a distancia.
Meses después, Ariel y su esposa visitaron Centro Hispano para conocer mejor los programas disponibles. Le interesaron especialmente los cursos de GED y de negocios, viéndolos como una vía para seguir construyendo el futuro que imaginaba para él y su familia. Lo que comenzó como una necesidad práctica pronto se convirtió en algo mucho más grande: un compromiso con el crecimiento, el aprendizaje y las metas a largo plazo.
Antes de inscribirse en las clases, la vida de Ariel ya estaba marcada por el trabajo duro y el espíritu emprendedor. Desde muy joven, siempre buscó sus propias oportunidades. Con tan solo 16 años, trabajó como DJ en México, donde se labró un nombre y aprendió lo que significaba dirigir un negocio de forma independiente. También trabajó con cuero, ayudando a fabricar ropa como actividad secundaria. A los 21, lanzó su propio negocio de tecnología. Si bien esta aventura no tuvo el éxito esperado, le enseñó valiosas lecciones sobre marketing, impuestos y las realidades de ser dueño de un negocio. Esas primeras experiencias sentaron las bases de las metas que persigue hoy.
Tras llegar a Estados Unidos, Ariel continuó haciendo lo que mejor sabía: encontrar maneras de progresar. Su primer trabajo aquí fue en la reparación de automóviles, arreglando vehículos y luego vendiéndolos. A partir de ahí, comenzó a tomar forma una nueva visión que combinaba mecánica, electricidad y servicios de aire acondicionado para tener a futuro un negocio propio. Aunque los requisitos de licencia han retrasado algunos aspectos de ese sueño, nunca ha dejado de planificarlo.
Cuando se le pregunta sobre los desafíos, Ariel habla menos de obstáculos y más de adaptación. Para él, la mayor barrera ha sido el idioma. Aprender a desenvolverse en un nuevo país mientras se comunica en un segundo idioma puede ser difícil, pero él lo ha afrontado de la misma manera que afronta todo lo demás: haciendo preguntas, manteniendo la curiosidad y negándose a que el miedo determine su futuro.
Participar en los programas de Centro Hispano le ha brindado a Ariel las herramientas para convertir la experiencia en estrategia. Recientemente completó clases de negocios con Sol y espera seguir aprendiendo, con un mayor enfoque en marketing y finanzas. También está tomando clases con Raúl mientras trabaja para obtener su GED este año. Para Ariel, la educación no está separada del emprendimiento, sino que lo fortalece. Cada clase le añade un nuevo nivel de confianza y preparación.
Sus objetivos son claros. Primero, obtener su GED. Luego, continuar sus estudios universitarios de mecánica durante los próximos dos o tres años. Después, espera incorporarse al mercado laboral en su campo, comprar equipo y lanzar oficialmente el negocio que ha visualizado durante casi una década. Si bien su horizonte a largo plazo es de diez años, Ariel cree que con dedicación y el apoyo adecuado, puede lograrlo en la mitad de tiempo.
Pero la historia de Ariel no se limita a los negocios. También trata sobre la familia y la comunidad. Su esposa también es emprendedora; se dedica a la repostería mientras estudia para obtener su diploma de equivalencia de la escuela secundaria. Juntos, administran su hogar, se apoyan mutuamente en sus sueños y gestionan el marketing y la administración de su negocio codo con codo. Como padres de cinco hijos, participan activamente en su comunidad y mantienen a sus jóvenes comprometidos y activos.
Una de las experiencias más significativas de Ariel a través de Centro Hispano fue asistir al Día Legislativo tras ser invitado por Raúl. Describió como gratificante ver lo accesible que puede ser la participación cívica: reunirse con senadores, hablar sobre temas comunitarios y participar en un proceso que le resultó empoderador como nunca antes. Momentos como ese ampliaron su comprensión de lo que significa la oportunidad.
Cuando se le pregunta qué consejo daría a quienes consideran tomar clases, su respuesta es directa: inscríbanse. Aprendan, hagan preguntas y no tengan miedo de empezar. Sabe que siempre habrá quienes digan que es imposible o que las cosas son más difíciles aquí. Pero él cree que siempre hay espacio para estudiar, crecer y volver a empezar. El éxito no es fácil, pero comienza con la acción.
De lo que Ariel más se enorgullece es de su capacidad para seguir adelante. Dice que no se basa en el talento, sino en la experiencia de vida, la resiliencia y la voluntad de aprender. Ya ha empezado desde cero antes y no tiene miedo de volver a hacerlo. Inspirado por la confianza y las oportunidades que ha encontrado en Centro Hispano, Ariel sigue demostrando que reinventarse no siempre es fácil de tener todo resuelto. A veces, simplemente comienza por presentarse, aprender y confiar en que cada paso hacia adelante importa.




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